María Pien

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Les pedimos a nuestros artistas que contesten cinco preguntas acerca de su historia con la música, sus proyectos actuales y sus obsesiones de siempre, a modo de presentación.
Escribe y se des/escribe: María Pien

La mía era una casa artística pero no de músicos propiamente, aunque sí de melómanos, así que siempre había algo sonando, y yo bailaba, cantaba y memorizaba todo lo que podía. Mi viejo, del ’40, escuchaba jazz, folklore, tango, y algunas cosas extrañas como un casette de canto yodel de los Alpes Suizos que sonaba mucho en nuestro auto. Cantaba muy bien, con lindo timbre intuitivo, y tocaba la trompeta no tan bien, pero le gustaba decir que tocaba, calculo que para conectarse con algo de la esencia de Louis Armstrong, Bix Beiderbecke o Miles Davis. Mi viejo también me enseñó a querer la poesía criolla, Jaime Dávalos, Atahualpa, Manuel J. Castilla, esas cosas. Mi vieja, del ‘60, como corresponde es muy beatlera, me guardo para siempre en el corazón haber llorado con ella viendo a Paul. El Flaco, Charly, Karen Carpenter, Bob Dylan, Joan Baez, todo eso me llegó por el lado de mi mamá.

Había una guitarra en casa y recuerdo que quería mucho aprender, así que a los diez arranqué en el conservatorio de mi barrio (el Thibaud-Piazzini) y desde entonces ando con la compañera de acá para allá. Al terminar el secundario tuve un momento de incertidumbre relativamente breve en el que pasé por el profesorado de francés del Lenguas Vivas (mi escuela primaria y secundaria) casi un año, para luego volver al conservatorio (esta vez al Falla) en la carrera de canto lírico. Gracias a mi maestra de entonces, que me preparó para entrar, me enamoré de la ópera y hasta llegué a pensar que me dedicaría a cantarla, pero el deseo de componer fue más fuerte.

En un momento el conservatorio me empezó a cansar así que salí a buscar otras fuentes, cambié de la carrera de canto a la de guitarra, y paralelamente me anoté en una escuela de música popular, en la que conocí a Diego Rolón. En sus clases, y luego con él como productor de La Vuelta Manzana (mi primer disco), aprendí muchísimo de la guitarra, de las formas, de los géneros, y también de cómo se hace un disco, de cómo se lleva un arreglo de la imaginación a la realidad. Diego fue la primera persona que me dijo “vos sos compositora” y eso fue muy importante para mí, me ayudó a aclarar el panorama y encarar el oficio con más confianza, siguiendo ese latir. Todo lo que viene sucediendo hasta acá por el camino sirve para ratificar, para seguir construyendo en esa dirección. Ojalá que cada vez sea con más libertad.

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Creo que no miento si digo que me interesa (casi) todo. Una de las cosas que aprendí en mi casa y que más valoro es que la aparición de la inspiración está directamente relacionada con el ejercicio, con la práctica de la disciplina que una elija para invocar y manifestar. En la pared de la cocina había un cartelito con la famosa frase de Picasso “Que la inspiración te encuentre trabajando“. En mis mudanzas sucesivas fui escribiendo esa frase siempre a la vista en algún lugar de la casa (hoy está en la cocina de La Alfombra Mágica), creo que es un buen recordatorio.

Un día, mi mamá me contó algo parecido a esto: sucede que sobre nuestras cabezas flota una especie de río o de canal mágico, y nosotros tenemos que cultivar el hábito de estirar los brazos para atrapar, si tenemos suerte, un poquito de esa magia flotante. Hay que intentarlo con cierta regularidad como para aceitar el mecanismo, perfeccionar la manera de estirarse para no lastimarnos, y afilar los sentidos para percibir al posible botín que anda dando vueltas por ahí arriba. En la feliz ocasión de que atrapemos algo, es muy importante no soltarlo: hay que parar (lo más que se pueda) y hacerle lugar a eso que apareció, ponerse a cocinar algo con la pesca de día. Entonces viene a nuestro auxilio ta técnica, para facilitar y encaminarnos con firmeza y sin miedo en el proceso. Esta imagen que me fue dada me gusta mucho, porque deja claro que sin magia, sin la chispa que tomamos prestada de un algo que está literalmente por encima nuestro, no hay guiso posible, pero que también hace falta insistir, practicar, estudiar -de la manera que más nos guste, como sea- y no bajar los brazos, porque estirando la mano para arriba con frecuencia, algo se pesca.

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Me maravillan las palabras. Frenesí, recalcitrante, meditabunda, pleamar, son todas tan hermosas que me gustaría hacer un manto con ellas y dormirme dentro.

Lo mejor es que, además de bella, la palabra puede ser mágica, puede ser sanadora, puede salvarnos del desastre, puede ablandar un corazón que lleva años apretado como una piedra. Experimento el efecto benéfico de las canciones que me atraviesan (pienso en ‘Both sides now’, o en ‘Vamos a levantarnos para ver las flores del jardín’, o ‘Which will’, por nombrar un par). Creo en ese poder y lo respeto, así que intento trabajar por ahí todo lo que puedo, y honrarlo desde mi pequeño aporte.
Algunas canciones me hacen decir cosas que a veces siento que son mensajes del futuro para mí misma, cosas que vengo a decirme desde algún lugar profundo, y esa excavación cumple su función, me es útil. Cuando eso que canto le sirve a alguien más cobra nuevos sentidos, entonces la palabra es un puente o un pasadizo secreto, y ahí nos encontramos. Magía!

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A fines de abril salió Tres Poemas EP, obra en pequeño formato con nuevas músicas que grabamos con Guli (Agustín Bucich, coproductor y compañero de los días) en nuestro estudio La Alfombra Mágica. Salió en forma de música y de una video-exploración que guionamos con Josefina Chevalier y que dirigió María Aparicio, filmada este verano pasado en Córdoba.

El proceso creativo fue muy hermoso, rápidamente se transformó de un flash personal en un proyecto colectivo, en el que cada creadora y creador dejó su huella y todas conviven. Hice este blog para lxs que quieran saber un poco más sobre la obra y quienes la hicimos.

Ahora mismo tengo varias ideas para varios discos rondando en mi cabeza, y muchas ganas de grabar, así que lo más probable es que comience a hacerlo antes de fin de año. También estamos empezando a dar forma a nuestro proyecto con Lucila Pivetta!

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Formar parte de Elefante en la Habitación es un orgullo! Creo mucho en nosotros, en lo que hacemos y en cómo lo hacemos. EH! es un espacio de aprendizaje, creo que hemos crecido en estos años y que vamos a seguir haciéndolo, con aciertos y errores vamos andando. El camino que elegimos, el del arte, el de la cultura, el de movilizarse y transformarse a una misma o uno mismo desde el hacer y brindar esos frutos, no es algo tan fácil de sostener todavía en ninguna parte del mundo. En lo personal me siento agradecida y bendecida de poder hacerlo, que ya es un montón, pero como forma de vida no es la más estable. De todos modos no hay opción, el corazón manda y lo seguimos, y tira para allá, así que estar juntos aunando esfuerzos lo hace todo más divertido, más fructífero, mejor.

María Pien (1986) es una compositora, música y poeta del barrio de Almagro, ciudad de Buenos Aires. Editó dos discos de estudio y un EP audiovisual (disponible online): La Vuelta Manzana (2012), Malinalli (2014) y Tres Poemas EP (2017).

Con canciones de Malinalli fue seleccionada ganadora de Argentina del Primer Concurso Iberoamericano de Composición de Canción Popular -Ibermúsicas (noviembre de 2014), y obtuvo el 1º premio en el Certamen Internacional de Canción de Autor ‘Abril para vivir’, celebrado en Granada, España (abril de 2015).

Durante 2015 participó como bienalista de música en la Bienal Arte Joven Buenos Aires, fue invitada por Andrea Echeverri y la Fundación Barrio Colombia a versionar la canción ‘Errantes‘ para el disco homenaje a Aterciopelados por los 20 años de ‘El Dorado’, y su canción ‘Sol de septiembre‘ fue versionada por Juan Quintero para su más reciente espectáculo junto a Luis Pescetti (‘Cartas al Rey de la Cabina 2’).

En abril de 2017 estrenó Tres Poemas EP, una exploración musical/ poética/ visual con la participación de más de veinte artistas de múltiples disciplinas, y enteramente grabada en su casa-estudio La Alfombra Mágica en co-producción con Agustín Bucich.

María vive en Núñez, casi donde empieza Saavedra. Forma parte de la banda GULI como guitarrista, y es y co-creadora de Ruiseñora, proyecto naciente junto a su amiga Lucila Pivetta.